17 de febrero: Día Internacional del Juego Responsable

El Día del Juego Responsable celebrado esta semana es una fecha que siempre invita a reflexionar. Se celebran actos, eventos y muchos colectivos, también el empresarial, hacen inventario del significado de este concepto. En nuestra opinión, hablar de responsabilidad es, ante todo, hablar de personas. De proteger a quienes lo necesitan, sí, pero también de defender el derecho de la mayoría de los ciudadanos a disfrutar de un ocio legal, seguro y plenamente normalizado. Y como hablamos de personas, el Día del Juego Responsable es también el día del cliente responsable: ese 99,7% de clientes a quienes, por tanto, debemos felicitar.

El juego desarrollado en entornos regulados y supervisados forma parte de la oferta de ocio de nuestra sociedad y genera espacios seguros, empleo y actividad económica. Por eso es importante recordar que proteger no significa restringir ni limitar, ni estigmatizar a quienes ejercen su libertad de utilizar nuestra oferta. Si queremos proteger de verdad, debemos apostar por lo que funciona, no por lo que genera titulares. 

Una de las claves debería estar en la «corresponsabilidad». Empresas (públicas y privadas), asociaciones (de empresarios y de ayuda), clientes, administraciones, sociedad civil, medios de comunicación, etc., deberíamos compartir el objetivo de mantener entornos controlados y de calidad; de ser serios con el tratamiento de los datos; de no generar asimetrías según la titularidad del operador; y de buscar la eficacia y no el efectismo. Las administraciones, en particular, tienen un papel esencial: garantizar una regulación coherente y proporcionada que cuide y proteja sin debilitar el marco legal que precisamente hace posible un ocio seguro. Solo en ese equilibrio podemos tener (y esperamos que mantener), el sector consolidado que tenemos, y unos índices de juego problemático bajos y estables.

Este planteamiento conecta con el enfoque del Congreso de ANESAR de este año y su apuesta por el “juego en positivo”. El juego responsable no es solo prevención; es también pedagogía, diálogo y construcción de confianza. Es entender que un sector fuerte, transparente y comprometido es el mejor aliado para ofrecer un juego responsable. «Apostar» por el juego en positivo es apostar por un modelo equilibrado, sostenible y socialmente útil.